lunes 13 de julio de 2009

Paintball

Bueno... hemos entrado en el mes de julio, ya me quedan menos de 3 meses en la cálida y cada vez más húmeda ciudad de Varsovia. Últimamente ha llovido todos los días y a cualquier hora, hecho que dificulta decidir la vestimenta con la que piensas cruzar la puerta de casa, si vas en pantalón corto y chanclas... lo normal es que tarde o temprano, siempre antes de volver a casa, caiga un chaparrón y te empapes. Si llevas paraguas y chubasquero, no te preocupes, el sol empezará a calentar más y más y te asarás, tal vez Murphy fuera polaco.

Pues nada, os cuento la última aventurilla... se que me quedan muchas cosas que contar, pero por aquí empiezo y a ver si consigo resucitar este blog moribundo.

El sábado fui a jugar al PaintBall, supongo que casi tod@s habréis oído hablar de este juego y seguramente algunos habéis jugado también. Para mi era la primera vez que empuñaba una recortada que tiraba bolas de pintura mediante un sistema de aire comprimido, la experiencia no fue mal.

Os pongo unas fotos que muestran la vestimenta y nuestras armas antes de empezar con el juego:

De izquierda a derecha: Lina, Imanol, Luis, Piotr, Asia y David... falta Ari, supongo que era la que sacaba la foto.


Después empezamos a hacer poses para meter miedo y practicar estrategias que a la postre tuvieran algún efecto que hiciera intimidar al contrario, nosotros estábamos peor equipados pero no pensábamos dar la lucha por perdida antes de comenzar.


Listos para entrar al campo de batalla, un hospital abandonado y en ruinas que servía de para que los dos ejércitos contrarios, comenzando desde lados opuestos se fueron acercando unos a otros con la intención de matar/pintar al enemigo. La verdad es que con ese buzo que nos daban se pasaba algo de calor y el casco-máscara que llevábamos se empañaba y a veces la visión se convertía en intuición. De todas maneras era divertido. Si te dan tienes que salir con una mano en alto, para que no te sigan disparando, y esperar hasta que comience la ronda siguiente.

Había gente muy preparada. Nosotros íbamos con lo justo, con lo que nos habían dado, buzo, casco y pistola simple, sin embargo había gente con su propio equipo... con un arma que en vez de disparos sencillos, hacía de repetidora y soltaba varios bolazos de forma repetida... inferioridad de condiciones, pero se suplía con audacia y empeño.

Más tarde dejamos el hospital abandonado y fuimos al bosque que había detrás. Ahí estuvimos jugando unos cuantos que nos medio conocíamos o medio conocimos, en plan 5 contra 5... dejando atrás el 20 o 30 contra otros tantos que habíamos practicado hasta ese momento.

El resultado, bolazos, cansancio y hambre... pero de eso hablaré más tarde.


Se suponía que la jornada había terminado... puede que fueran las 3 de la tarde, hora a la que nos suele gustar comer algo. Por un pequeño malentendido de traducción e interpretación... pensamos que no había que llevar comida y por consiguiente, no la llevamos. Aquel sitio estaba alejado de Varsovia y había que ir en coche, nos habían llevado por lo que para volver... era necesario esperar a que los conductores también hubieran acabado su parte del juego.

También nos habían dicho que no pasaba nada si "comíamos" una bola de pintura... que no era el objetivo final de las mismas pero que tampoco eran tóxicas. Ante la hambruna, me decidí a probar una de ellas... ¡qué malo! y eso que tenía hambre... claro, en ayunas hasta casi las 6 de la tarde... en fin, aquí podéis observar como introduzco una bola verde en mi boca:


Menos mal que poco a poco fueron terminando y nos volvieron a llevar a Varsovia. De ahí fuimos a cenar al "checo" y me comí un golonka (codillo) de kg y pico, la gente dice que eso es demasiado para uno, que no se puede terminar... una vez más estaban equivocados.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Ay, ay Manolo!!
Que se note que eres vasco.
Si la golonka fuera de 3 kilos, mejor!!!
Montx