lunes 12 de enero de 2009

Berlin, una Noche Vieja distinta

Querid@s tod@s, a continuación voy a relatar la última Nochevieja, que este año casualmente no ha sido en Zarautz sino en Berlin. Como sabréis la mayoría de vosotros, debido al estresante y exigente trabajo en el que estoy, el 29 y 30 de diciembre tuve que venir a trabajar, en Varsovia, por lo que pasar la Nochevieja en mi villa natal resultaba harto imposible.

Solución, irme a Berlin del 30 de diciembre al 3 de enero. Fui con unos amigos de Varsovia, además nos juntamos con una iniciativa bastante original de unos españoles e italianos que organizaron una macro kedada en Berlin. La idea era la siguiente: el 30 de diciembre, todo aquel que quisiera o quisiese, podía aparecer en un bar de Tacheles con una camiseta verde y ganas de pasárselo bien. Cada uno se buscaba la vida en materia de alojamiento y desplazamiento, menos complicaciones.

Yo llegué el martes 30 de diciembre a eso de las 22:30 junto con mi amiga y compañera de trabajo Ariadna. Tuvimos que trabajar hasta las 15:00 y luego cogimos el Warszawa - Berlin Express, un tren más lento que el caballo del malo, a las 16:30.

Una vez en Berlin y tras el soponcio del viaje, teníamos que encontrar los hostales. Ariadna se quedaba las 4 noches en el mismo hostal, yo en cambio tenías dos noches en un hostal y otras dos en el mismo donde Ari y los demás. Tras acompañarle a su hostal, ella me acompañó al mio, estaban más o menos cerca pero había una gran diferencia. Mientras que su hostal era grande, con bar, estaba abierto... yo tuve que ingeniarme una escena de James Bond para poder entrar. Os lo cuento.

Cuando reservé el hostal, ya me preguntaron a qué hora iba a llegar... al parecer cierran la recepción a las 11 de la noche y yo efectivamente iba a llegar más tarde. Nie ma problemu me dijeron, haremos lo siguiente... tu llegas, miras a la pared que queda a la izquierda de la puerta y ahí ves un pulsador numérico. Marcas la siguiente combinación, el "katxarro" hace click y se saca de la pared... dentro habrá un papel con las siguientes instrucciones y tu llave. Perfecto, entendido. Lo hago y al principio no salía bien el tema, Ari estaba flipando en colores fluorescentes con la complicación del asunto pero bueno, poco a poco metí bien los números y claro... yo lo que me esperaba era que se abriera la puerta... no que el "katxarro" se quedara en mis manos y diera luz a un zulo en la pared, jajaja. Bueno, cogí la llave el papelito manuscrito de bienvenida y procedí a abrir la puerta.

Dento, todo bien. Encontre la habitación, entre con sigilo, esa era la intención, pero saqué un poco de ruido... estaba oscuro, dos chicas acababan de entrar, yo solo quería sacar algunas cosas de la maleta, enterarme qué cama me correspondía, dejar las cosas y salir de allí para junto con Ari llegar al bar donde habíamos quedado con el resto de la expedición, más de 90 personas. El Bar Zapata, ubicado en Tacheles, en la calle Oranienburger que a pesar de su nombre... tenía puestos de kebab y no de burger. En la cola para entrar al disco-bar ya conocí a un par de personas, Arancha y Nello, Ari ya los conocía y me los presentó. Los 4 queríamos entrar pero no era tan fácil... estaba llenito y claro, había que esperar que los maromos de las puertas te dieran su visto bueno, ya había pasado la media noche... al final no hubo problemas y tras un módico pago de 5 euros, ya eramos parte de la fiesta.

Me presentaron a mucha gente, saludé a los que ya conocía de Varsovia y allí empezaba todo, mi camiseta verde y yo nos mimetizamos con la fiesta y la euforia desatada se apoderó del alma verde petakera de la gente. Lo habían bautizado como la gran petakada, aunque el próximo día algunos se apresuraron a definir el evento como la gran resakada. Yo no llevé ninguna petaka, pero es cierto que muchos tenían la suya. Tras el Zapata, algunos nos fuimos al bar del hostal en el que se alojaba la mayoría y estuvimos ahí hasta que nos dimos cuenta que dormir algo estaría bien para tener un día 31 sosegado y mentalmente aseado.

3 amigos que hice esa noche me acompañaron a mi hostal, les decía yo que no hacía falta, que estaba cerca y tal... me decían que necesitaban airearse y de paso me ayudaban, al final vinieron pero se perdieron al volver, jajaja, yo ya les avisé, eran Gasch, Quintanilla y Kike.

El día 31 amanecí bastante bien y pronto, a eso de las 11 de la mañana. Me duché, me vestí y me fui al hostal en el que estaba la gente, desayuné en el bar esperando que la gente poco a poco bajara y así tuvieramos la oportunidad de visitar y ver la ciudad de Berlin. Cuando nos juntamos unos cuantos, pusimos rumbo a las calles más emblemáticas, a la Puerta de Brandenburgo, al Check Point Charlie, la calle Postdamer... voy poniendo fotos para que lo veais con vuestros propios ojos.


Después de andar algo dispersos y en grupitos pequeños, quedamos para la comida-merienda y tomar algo y charlar sobre la noche anterior, lo visto durante el día y la inminente llegada del 2009. Nos largamos a los respectivos hostales con la intención de ducharnos, acicalarnos e irnos a cenar a un restaurante cercano. Pedimos unos platos para picar y un plato principal para cada uno, obviamente era una cena más modesta que la que he tenido los años anteriores con la familia, pero estuvo muy bien y nos lo pasamos genial. El fin de año lo recibimos a la intemperie, en un puente de cuyo nombre no me quiero acordar... ¡qué frío! jajaja, viendo unos fuegos artificiales y felicitando la entrada al nuevo año con besos y abrazos a los amigos presentes en el lugar.

Tras la entrada en el 2009... nos llevaron a una especie de discoteca con pinta de almacén y/o fábrica destartalada metálica en estado de deconstrucción, hacía frío... pero solventaban el problemas con unos focos de calor estrategicamente ubicados, uno por lo menos en frente de la barra, en el que te ponías de frente y quemaba que daba gusto... bueno, había que repetir la historia unas cuantas veces, pero era curioso, gracioso, extraño, jajaja. Pero estaba bien. Yo estuve unas horitas por ahí y luego decidí volver al bar del hostal, ¡qué queréis que os diga! me gustaba el bar del hostal y además nos juntábamos mucha gente por ahí y nos lo pasamos bien; muchos se quedaron en la fábrica y yo me volví al hostal con Emiliano, uno de los organizadores de todo aquel tinglado. Después de estar más tiempo en el bar, volví a mi hostal para dormir, la primera noche del año nuevo.

El despertar del primer día de enero fue algo pintoresco. Debía dejar mi hostal a las 11 de la mañana, pero no podía acceder a mi habitación del próximo hostal hasta las 4 de la tarde. Solución... hacerme el longuis y el dormido... así una tímida voz femenina y germana me despertó a eso de la una y media del mediodía, recorándome que hacía tiempo que tenía que haber abandonado aquel lugar. Pues nada... ya había ganado dos horas y media, jajaja, la verdad es que no fue premeditado... pero el hecho de acostarme tarde y no poner ninguna señal de alarma para despertarme... pues influye en que las cosas ocurrieran como sucedieron. Me vestí, cogí mis cosas y me fui al otro hostal, allí hice una especie de pseudo check-in que me permitió dejar mi maletilla y mi bolsa, ya medio rota, de carrefour en una especie de sótano.

Tras juntarme con los amigos, recientes y no recientes, fuimos a dar un garbeo por Berlin, ver cosas y comer en un lugar llamado "vapiano", un poco de todo... pasta, pizzas, ensaladas... con la curiosidad de que al entrar en el establecimiento te dan una tarjeta... tu pides todo lo que quieras y el camarero, cocinero de turno te va pasando por la tarjeta todo lo que ingieres, al final pasas por caja, le das la tarjeta y te dice cuantos euros adeudas, pagas o limpias los platos y te vas.

Después de esto el plan era ir a tomar algo, ya eran casi las 7 de la tarde y a mi me pareció conveniente volverme al hostal, para coger mi habitación, darme una ducha y volver a juntarme con esta gente. Lo que pasa es que llegué al hostal, me dieron una habitación de 6 en las que estaba yo solo y tenía baño dentro, todo perfecto, me duché y bajé al bar. Allí había más gente de la tropa, me convecieron para que me quedara y fuera a cenar con ellos... así que no lo dudé mucho y volví a cenar en el mismo restaurante donde lo hicimos el último día del año. Tras aquello, volví al bar del hostal... cada vez me estaba entrando más pereza de juntarme con la tropa venida desde Varsovia... más que nada porque llamada a Ariadna y no me cogía el teléfono, por lo que era difícil saber donde diablos andaban. Al final me llamó y me dijo donde andaban, el Bar Zapata, aquel en el que empezó toda la historia el día 30 de diciembre. Cogí un taxi y me presenté allí y me los encontré jugando a algo raro... ponía una especie de servilleta encima de un cenicero y una moneda en el centro, encima de la servilleta. Cada uno le tenía que dar un poco de fuego al paño, con el mechero, e intentar que la moneda no se cayera, luego ir pasando el mechero... así hasta que a alguién se le cayera. Novato de mi... se me cayó, me dijeron que tenía que elegir una chica del bar y sacarla a bailar... tras dudarlo unos instantes localicé con la vista una morena sentada en unas escaleras... era francesa y al principio se hizo la remolona, pero no me costó mucho convencerla cuando utilicé mi sufrido francés decimonónico.

Tras bailar, recibí una pequeña ovación de mis amigos y seguimos un poco con el juego. Tras esto nos agrupamos en la pista de baile a destrozar todo el sentido del ritmo bailongo que podíamos tener, lo importante era moverse y pasárselo bien, creo que lo conseguimos. De hecho fue una de las noches más tranquilas y divertidas de Berlín, seguramente porque no había tantas aglomeraciones, no éramos toda la tropa y los que estábamos allí nos conocíamos desde hace tiempo. Si unimos a esto la práctica exitosa del "baile del para para" (si si, ponedlo en youtube y ya veréis), las risas que nos pudimos echar fueron casi infinitas.


Al salir del Zapata, rumbo a un buen kebab sito en la calle Oranienburger, tras devorarlo comenzamos con la búsqueda de un taxi que transportara 5 personas al hostal... harto difícil pero no imposible. Paro a un taxi, y le intento convencer en inglés que nos llevara a 5 personas, nie nie, no quería el tio... pero bueno, a base de darle la paliza... accedió. Voy a decir a los amigos que si, que nos lleva... cuando el tio se da la vuelta, aloja a dos italianos y se larga, me hizo la 3-14 o la 13-14 que también está de moda últimamente. Luego vimos un monovolumen que si estaba homologado para llevar a 5 personas, tuvimos suerte, y nos montamos ahí y nos llevó al hostal. Claro, nosotros hablando en castellano... al rato nos pregunta de donde éramos, porque el nos entendía perfectamente ya que era dominicano, muy majete el hombre.

Tras llegar al hostal, la fiesta siguió un rato por allí hasta que cada uno decidió libremente retirarse a sus aposentos. Yo creía que mi habitación estaba vacía... a las 9 de la noche yo era el único inquilino, pero al llegar de madrugada, me encontré con 4 italianas que habían metido en mi habitación. Que eran 4 lo vi rápido en la oscuridad, que eran italianas lo supe cuando me desperté por la mañana, una de ellas estaba un poco mosqueada conmigo... me dijo que saqué un poco de ruido y estaba molesta porque no descansó bien, el resto eran bastante simpáticas. De hecho la noche siguiente las vi y me saludaron de forma amical, sin rencores, incluso la de la mala hostia.

El 2 de enero aprovechamos para ver un museo, el de Pérgamo, sencillamente espectacular. Anduvimos un rato por Berlín hasta llegar al museo, ubicado en la isla de los museos, una zona preciosa, con unas especies de canales sobre el río que resultaban ofrecer imágenes y paisajes muy bellos.

La cola que tuvimos que esperar ni fue muy larga ni muy prolongada en el tiempo pero con el frío que hacía, nos estábamos quedando periquitos. Una vez dentro, todo en regla, cada uno cogió la audioguía en el idioma en el que se sintierá más cómodo, pusimos una hora de encuentro y vimos el museo individualmente y siguiendo el órden que cada uno se establecía a si mismo.


Por la tarde, tras comer algo y juntarnos con Daniel y Ewa, fuimos a un bar medio friki y con wifi, el bar donde el 95% de los portatiles sobre las mesas eran unos mac, fueran macbook o macbook pro y el que tuviera algo con windows parecía que se tenía que sentar en una esquina, incluso taparse el portatil y la cara, jajaja, personalmente no me parece mal.

Fuimos ahí para hacer tiempo hasta que abrieran el bar al que realmente queríamos ir, el CCCP (siglas de la unión soviética, pero en ruso). Un bar peculiar, donde estuvimos bastante tiempo, tomando algo, sacándonos fotos chorras y riéndonos un rato, estuvo muy bien.

Volvimos al hostal y allí otra vez los viejos conocidos de la marea verde. Una vez más, risas, birras, fotos, abrazos, despedidas, el próximo día nos ibamos casi todos los que todavía no se habían ido, así que fue un poco lo de otros días pero con tintes más dramáticos de despedida.

El 3 de enero nos levantamos los 5 que ibamos a volver juntos a Varsovia y nos pusimos rumbo a la estación de tren, donde guardamos nuestras maletas en una especie de consigna y nos dirigimos a ver la Iglesia "rota" como lo denominamos coloquialmente al final. También vimos algunos edificios chulos que por falta de tiempo no pudimos visitar por dentro pero yo no descarto volver a Berlín hacia primavera.

Comer algo en la puerta de Brandenburgo, volver a la estación, coger las maletas, un cafecito y pasajeros al tren. 6 horas después, tras un viaje realmente coñazo, llegamos a Varsovia. Una ciudad fría y nevada nos esperaba. El frío que soportamos en Berlín no era ni comparable, nevaba y mucho, mi maleta de ruedas no rodaba y mis guantas habían pasado a la historia así que llegué al piso hecho un cromo.

Mereció la pena ir a Berlín, me lo pasé muy bien y me di cuenta de lo que realmente merece la pena.
Vista de Friedrichtrasse, lugar donde cogimos el metro S-Ban, para ir a la estación para coger el tren de vuelta a Varsovia.

1 comentarios:

Alejandro dijo...

Maaaaaaaaaaaaadre mia Imanol, lo poco que tienes que currar, porque escribes mogollón macho, de hecho deberías de escribir mas a menudo y relatos más corto.
Un abrazo y nos vemos pronto