Viernes 17 de octubre
Meeting point a las 15:00 de la tarde. Quedamos las 9 personas que ibamos a ir, 4 icex (Ari, Jara, Miguel e Imanol), y luego una selección que incluían un gaditano (Luis), dos polacas (Natalia y Malgos), un gallego (Cándido) y un madrileño (Andrés).
Nos distribuimos en los coches, de manera que los dos pilotos iban a ser Cándido y Andrés. Yo fui de copiloto de Cándido, Andrés se llevó a todas lamujeres a su coche, el viaje tenía visos de ser una agonía para este madrileño. El dedo de la foto es del gallego que me agradece la realización del reportaje fotográfico a su manera.
En esta vemos a Miguel y a Luis en la parte trasera de nuestro Ford Focus, el viaje iba a ser largo. 250 kilómetros tenían la culpa de que alquiláramos los coches y no unas bicicletas, unos kilómetros que pueden llegar a ser eternos en unas carreteras polacas, sobre todo cuanto más se aleje uno de los centros urbanos.
Salir de Varsovia fue una odisea, así como los interminables semáforos que encontramos más adelante debido a las obras. Yo estaba convencido que era Andrés, que nos sacaba un par de kilometros de distancia y nos ponía obstáculos al más puro estilo de los autos locos de Pier no doy una y compañía.
No recuerdo bien las referencias pero tengo la impresión de que pasamos más de 5 horas para hacer 250 kilómetros. También es verdad que paramos en varias gasolineras y para hacer algunas compras.
La llegada a Białowieża fue espectacular, sobre todo la de nuestro coche, con parada de la policía incluída. Llegar, llegamos pero no sabíamos el punto del pueblo, villa o aldea al que debíamos acudir. El otro coche ya había llegado y nos estaban esperando. No acertábamos con la ruta a seguir y había un control policial, la primera vez que pasamos delante de ellos no nos pararon. Ni la segunda, tercera y cuarta vez. A la quinta tuvimos que parar y es entiendo que pensarían que nos apetecía charlar con ellos, después de pasar tantas veces delante de ellos. Bajamos del coche, mostramos la documentación y Cándido demostró su habilidad con el polaco, menos mal, los otros 3 teníamos poco que hacer como recién llegados que somos.
Después de todo esto, llegamos a la casa rural donde ibamos a pasar las dos noches, una cabaña de madera muy bonita y muy coqueta.
Disponía de 2 plantas, la primera y la segunda. En cada una de ellas había 2 habitaciones y un baño, mientras que la primera planta también se ubicaba una acogedora cocina, lugar donde los sandwiches de jamón y queso se unían en santo matrimonio con la tyskie y el zubrówka.
Después de una larga velada dentro de la casa, decidí que era hora para irse a dormir. Yo dormía con Cándido y Miguel, había una cama de matrimonio en la que se ubicaron estos dos tortolitos, mientras que yo me conformé con el sofa cama, estaba un poco duro pero no dormí mal.
Sábado 18 de octubre
El sábado por la mañana, levantarse, duchas para tod@s, leche para algunos, café para otros y unos caminos por recorrer. Teníamos algún mapa, teníamos gps, pero no sabíamos muy bien hacia donde tirar, tal y como lo atestiguan las fotos.
Tras preguntar, dudar, volver a preguntar, emprendimos nuestro viaje en busca de bisontes. Encontramos algunos que estaban acotados en una especie de zoo, con unas alambradas y maderas que acotaban el terreno en el que se encontraban estos animales. Sacamos unas fotos a estos bichos, son muy grandes la verdad y decidimos andar y andar. Lo mejor de todo son los bosques que encontramos, realmente enormes tanto de extensión como de belleza y la verdad es que nos perdimos un poco... pero Cándido siempre intentaba mostrarnos que la situación la tenía bajo control, cosa por otra parte que no se lo creía ni el.
Este parque nacional es el parque natural más grande de Polonia y al parecer uno de los más grandes de Europa. Se encuentra pegado a Bielorrusia, doy fé de ello porque los móviles cambiaban de compañía cuando andando por el bosque nos metimos en terreno bielorruso
Así, llegó la noche, bueno... antes llegó la oscuridad que en Polonia y alrededores no tiene por qué exactamente coincidir con la noche. De todas maneras estábamos hambrientos y sedientos por lo que fuimos a un supermercado a comprar víveres para cenar y postcenar. Nos pasamos un poquillo con las cantidades, pero siempre es mejor que sobre a que falte, así que no problem.
Esa noche jugamos a las cartas, nos echamos las cartas y nos reímos mucho, realmente nos lo pasamos muy bien. Ari se encargó de leernos nuestro futuro a través de las cartas, no se si acertaría algo pero bueno, ponía una cara muy seria al explicar sus visiones sobre lo terrenal y lo místico. También jugamos al burro, un juego en el que hay que pensar mucho y sobre todo aprenderse las reglas. Ahora no me acuerdo muy bien quien fue la persona que pensaba que había que juntar colores y no cartas iguales para hacer burro. De ahí mi sorpresa cuando la susodicha vocéa burro, ponemos las manos sobre la mesa y veo que tiene 4 cartas rojas (todas distintas, jugamos con baraja de póker).
Domingo 19 de octubre
Tras descansar, amanecimos el domingo por la mañana. Ducharse, preparar las cosas, hacer la mochila y/o maleta y a organizar el viaje de vuelta. Pensamos que lo mejor era dejar la casa, meter los trastos en el coche y realizar una pequeña excursión por otro bosque, y eso es lo que hicimos. Fuimos a un punto de un bosque en el que supuestamente había mucha energía y uno la podía sentir, no se cuantos canutos se fumaría el que en su día dijo eso... pero yo la verdad, lo de la energía... yo no llegué a percibirlo.
Una vez visto este lugar, teníamos hambre, buscamos un restaurante y también lo encontramos. La verdad es que anduvimos por parajes poco transitados en esta parte del año, así que algún restaurante al que quisimos ir, estaba cerrado. En su defecto fuimos a otro, menos mal que este estaba abierto... porque ya no veía muchas más opciones.
Para engañar el hambre nos trajeron "grasa" para huntar en el pan. No me llamaba mucho la atención... pero bueno, la verdad es que le ponías un poquito al pan, le echabas algo de sal y estaba bueno.
La mayoría tomamos una sopa de setas que estaba muy buena, y de segundo jabalí, estaba muy bueno también. Por lo menos la espera mereció la pena, no se que les habría pasado porque el restaurante no es que estuviera lleno ni mucho menos.
Terminamos de comer, pasamos por el wc para hacer "siusiu" y "kupa" y todos a los coches, camino de vuelta a Varsovia tras un fin de semana de primera.

1 comentarios:
Me pregunto como se la apaña Imanol para ir de copiloto, sien él el más pequeñajo...
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